El DTOP demuele una isleta existente para construir una rotonda nueva en Calle Las Monjas. Nadie ha explicado qué problema real resuelve. Esta intersección funciona hoy. No hace falta rediseñarla — hace falta dejarla en paz.
"No es cuestión de hacer la rotonda más angosta. Es cuestión de preguntar: ¿qué problema de tráfico tiene hoy esta esquina que justifique demoler la isleta y construir algo nuevo?"
— La pregunta que el expediente nunca contestaMientras el DTOP invierte en demoler una isleta funcional para construir una rotonda de 20 pies — y formalizar estacionamiento permanente para empleados de La Fortaleza — el parque del propio Viejo San Juan, a pasos de distancia, está completamente destruido y abandonado: sin columpios, con las máquinas de ejercicio rotas, inutilizable.
El parque del Viejo San Juan — bajo el dosel de árboles que sí permanecen en pie. Destruido y abandonado: sin columpios, máquinas de ejercicio rotas, inutilizable. $0 del proyecto AC-240013 se destina a repararlo.
A diferencia de un contrato de construcción vial, un parque comunitario destruido no genera ninguna presión política. No hay contratista esperando esa obra. Por eso lleva años así — nadie con poder de decisión lo está mirando.
Si hay millones disponibles para repavimentar, construir rotondas y formalizar estacionamiento — y cero dólares para reconstruir un parque completamente destruido — el problema no es falta de fondos. Es una decisión de a quién se sirve primero.
El dosel de árboles maduros que protege ese parque infantil del sol tropical es exactamente el tipo de infraestructura natural que el proyecto de Las Monjas amenaza en otra parte del mismo vecindario.
Plano oficial del proyecto AC-240013 (PRHTA) — anotado para mostrar los dos problemas centrales: el ancho excesivo de la vía y la ubicación del cruce peatonal nuevo. Haz clic para ampliar.
El documento oficial describe el trabajo — "demoler la isleta existente, construir una rotonda nueva" — pero en ningún lugar justifica por qué. No hay datos de accidentes, no hay estudio de congestión, no hay queja documentada de conductores. Es una intervención sin diagnóstico.
Las Monjas y el acceso al Parque Nacional ya operan sin rotonda. El tráfico es bajo, la velocidad es de 5mph, y los conductores se manejan bien con una isleta simple. No hay un problema esperando una solución — hay una solución buscando un problema.
Cada rotonda nueva cuesta en concreto, ingeniería, y — en este caso — árboles talados. Si la intersección actual no tiene un problema real, ese dinero y esos árboles se sacrifican por una "mejora" que nadie pidió.
Esto no es una concesión a que la rotonda deba existir. Es para mostrar que incluso bajo su propia lógica, el diseño elegido es excesivo.
Una rotonda de 20' con curvas amplias está optimizada para que un vehículo nunca tenga que detenerse del todo. Eso es exactamente lo opuesto de lo que se necesita en una zona donde la gente cruza a diario para llegar al Morro caminando.
Poner el cruce en la curva exterior, cuesta abajo, no es casualidad — es la consecuencia de diseñar primero para el flujo de carros y luego "encajar" al peatón donde sobre espacio. El resultado: quien camina tiene que desviarse, bajar y subir solo para cruzar lo que antes cruzaba en línea recta.
Las guías de diseño urbano de NACTO y otras entidades recomiendan carriles de 10-12 pies en contextos urbanos de baja velocidad — precisamente porque carriles más anchos inducen velocidades más altas, sin importar lo que diga el rótulo de límite.
Los 8 pies de diferencia entre 20' y 12' no tienen que desaparecer — podrían ampliar el círculo central de la rotonda con vegetación, o reducir aún más la huella total del proyecto y salvar más árboles en el proceso.
Los residentes y trabajadores que cruzan esta zona todos los días no están especulando — están describiendo una fricción real que un diseño centrado en el peatón jamás introduciría en primer lugar.
Una rotonda de carretera interestatal y una intersección colonial junto a una fortaleza de 500 años no deberían compartir la misma receta de diseño vial. El contexto histórico exige otra escala.
"Quien diseña el espacio para que el carro nunca tenga que ceder, le está diciendo al peatón — sin decirlo — que su lugar es el de invitado, no el de usuario legítimo de la calle."
— Reflexión sobre el principio de diseño vial centrado en el peatónEl catastro 022-091-002-01 — la parcela al final del camino de acceso al Parque Nacional, frente al propio Castillo del Morro — es hoy un estacionamiento informal de tierra para vehículos de la policía de La Fortaleza. El expediente oficial dice, en sus propias palabras:
"Instalación de pavimento de concreto para el estacionamiento existente utilizado por la policía de Fortaleza, en la carretera de acceso al Parque Nacional."
— Expediente AC-240013, Permiso Medio Ambiente Capítulo 3.4(d)
Así se ve hoy la parcela — carros particulares y patrullas estacionados sobre tierra y grama, con vista directa al Castillo San Felipe del Morro y al mar.
Hoy es un estacionamiento informal sobre tierra: reversible, temporal, sin huella permanente. El proyecto lo convierte en una superficie de concreto fija. Una vez pavimentado, revertirlo a zona verde caminable se vuelve mucho más costoso y políticamente improbable.
Esta parcela conecta literalmente con el camino hacia la parte baja del Morro — el lugar exacto donde el Paseo La Princesa podría extenderse de forma natural: sombra, vegetación, y una caminata directa hasta la fortaleza misma. En cambio, se cementa para carros.
Turistas de todo el mundo caminan hasta esa colina para fotografiar el Morro contra el mar. Hoy ya compite con filas de carros estacionados; pavimentarlo permanentemente formaliza esa imagen como la cara oficial del lugar.
A diferencia de Las Monjas, donde hay que decidir si talar árboles existentes, aquí no hace falta talar nada — el campo está abierto. La pregunta es si se planta o se cementa, y el expediente ya eligió cementar.
Que existan vehículos oficiales que necesiten estacionar no implica que la solución correcta sea pavimentar todo el campo. Un área delimitada y permeable, o estacionamiento reubicado, serviría la misma función sin sacrificar el espacio verde completo.
Igual que con la rotonda — la pregunta de fondo no es "¿cómo pavimentamos mejor?" sino "¿hace falta pavimentar aquí en absoluto?" El campo frente al Morro funciona hoy. Cementarlo no es una mejora — es una pérdida permanente de una oportunidad única.
La intersección de Las Monjas ya funciona. El campo frente al Morro ya es caminable. Exige que se justifique antes de pavimentar o demoler nada. Firma y comparte.
✍️ Firmar la petición en Change.org